jueves, 31 de enero de 2008

Corregimiento de Caldera

En 1911, para crear el distrito de Boquete, las autoridades gubernamentales decidieron sumar la población de Caldera, cuyos vínculos históricos con Guanaca, Dolega e incluso con Bocas del Toro habían sido muy fuertes.
Esta comunidad es una de las más antiguas de Boquete, en cuanto a doblamiento. El petroglifo emplazado en su territorio (conocido como “La Piedra Pintada”) es testimonio de la presencia, hace cientos de años, de pueblos precolombinos.

Con relación al origen del nombre de Caldera existen dos versiones relevantes. La primera señala que esta denominación obedece a la forma de olla o caldera que tiene la llanura, bordeada por numerosas formaciones montañosas. La otra versión asegura que Caldera era el nombre de un cacique indígena que habitaba en esta región.

En el corregimiento de Caldera existen varias comunidades cuyos nombres devienen de los árboles propios de la región. Así se tienen los poblados El Jobo, El Nance, Guayabo Blanco, Magué, El Copé y Los Algarrobos. Vargas era el nombre de un jefe indio. Aquí se descubrieron restos de cerámica precolombina.

Entre las familias más antiguas de Caldera se pueden mencionar: Miranda, Ríos, Gutiérrez, Samudio, Quirós.
Casi una veintena de quebradas atraviesan este corregimiento, donde la presencia de otros cursos de agua, como Estrella y Los Valles, permitieron el establecimiento de plantas generadoras de electricidad.

Sitios de interés: La Piedra Pintada, Cerro Perico, Las plantas hidroeléctricas La Estrella y Los Valles, balnearios naturales del río Chiriquí, los pozos de aguas termales (acceso por Caldera hacia paja de sombrero).

Los pozos de aguas termales En términos geográficos y políticos-administrativos, los llamados “pozos termales de Caldera”, emplazados en la margen derecha del río Chiriquí, pertenecen al corregimiento de Paja de Sombrero, en el distrito de Guanaca; sin embargo, debido a que el acceso a estas fuentes de agua es más conocido por el caserío de Caldera, en el distrito de Boquete, se han designado con este nombre de manera consuetudinaria.

Por decenas de años las aguas de estos pozos han servido para aliviar o paliar el dolor, enfermedades o afecciones de cientos de personas. Se aplican por inmersión, irrigación o masajes; en cualquier caso esta agua favorecen la circulación, producen relajamiento y tienen propiedades analgésicas y antiinflamatorias.
La falta de estudios científicos rigurosos impide establecer categóricamente el origen de las aguas termales de Caldera. Estos tipos de afloramientos acuíferos se clasifican en función de su origen geológico, temperatura, composición química y composición mineral.

En función de su origen geológico, las fuentes termales de Caldera pueden ser magmáticas o telúricas. Las aguas magmáticas son de carácter eruptivo, su caudal es constante en composición y temperatura. Las aguas telúricas presentan un caudal y temperatura variable, dependiendo de la época del año, ya que están sujetas a los regímenes de infiltración de las lluvias.

Las temperaturas de los nueve pozos de Caldera oscila entre 39° y 42°C. Esta característica indica que son aguas mesotermales o calientes, ya que por encima de los 45°C las aguas se denominan hipertermales y por debajo de 35°C se conocen como aguas hipotermales.

La composición química y mineralógica de esta agua se encuentra en proceso de investigación, ya que sus nuevos propietarios están interesados en utilizarlos con fines turísticos y de beneficio social.

Según el ingeniero en minas Emilio Doens, quien realiza un análisis de los pozos, por lo general este tipo de aguas contiene sodio, calcio, magnesio, potasio, entre otros elementos. Para Doens “esta agua ascienden a través de conductos que están en contacto con un macizo rocoso de alta temperatura; es un proceso de transferencia térmica y la fuente pudiera estar a unos 400 metros de profundidad”.

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